(Última actualización 10 septiembre 2003)
Los
vemos cada vez que vamos al cine, cada vez que encendemos la televisión,
y nos maravillan. Algunos los conocemos en detalle y otros ni siquiera nos
damos cuenta de que están ahí aunque los presentimos. Son dos
maneras de ver las cosas, los efectos que se ponen para que el público
diga "ooooooh", y los que se usan para mejorar la composición
final. Los unos son ampliamente criticados "otra película de
efectos", y los otros profusamente elogiados "ni me di cuenta".
En cierta medida se puede decir que son como los trucos de los magos, en alguna parte del proceso sabes que estás siendo engañado, pero mientras el engaño sea lo suficientemente bueno, permanecemos alegres.