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Decía que se llamaba Lucas Martino, que era físico
occidental responsable del proyecto secreto K-88, el dispositivo
que podía salvar el mundo... o terminar con él. Pero,
¿era realmente esa criatura apenas humana, con su cabeza
metálica y su cuerpo a medias artificial, Lucas Martino?
¿O, tras "rescatar" a Martino de la terrible explosión
de su laboratorio científico, los soviéticos lo habían
reemplazado por un sosías, un espía con la misión
de robar el K-88 para los soviéticos? A su vuelta a los EEUU,
meses después de su desaparición, sólo el propio
Lucas Martino podía demostrar que era quien decía
que era. Y eso no resultaba fácil. Pero sí era terriblemente
importante...
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